Vender tus creaciones por internet: la guía del artesano para elegir sus canales
Publicado el 10 min de lectura El equipo de 123Ventes

Haces cuencos, joyas, jabones o bolsos, y te gustaría venderlos en otro sitio que no sea el mercado del sábado. Buena noticia: para un artesano, vender por internet nunca ha sido tan accesible. Noticia menos buena: entre Etsy, Instagram, Facebook, Google y tu propia tienda, es fácil perderse, y cada canal se lleva un poco de tu tiempo o de tu margen.
Esta guía pone orden: lo que aporta realmente cada canal, lo que cuesta y cómo combinarlos sin pasar todas tus noches con ello.
Las 5 preguntas que debes hacerte antes de vender por internet
Antes de elegir una herramienta, dedica diez minutos a responder a estas preguntas. Las respuestas lo deciden casi todo.
- ¿Afición u oficio? ¿Unas cuantas ventas para pagar los materiales o un ingreso regular? En ambos casos necesitas un estatus profesional en cuanto vendes de forma habitual, pero la ambición no es la misma.
- ¿Cuántas piezas al mes? Tres piezas únicas o cincuenta jabones idénticos no se organizan igual.
- ¿Cuánto tiempo a la semana? Fotos, fichas de producto, paquetes, mensajes: cuenta al menos dos o tres horas a la semana para una pequeña actividad en línea.
- ¿Tus creaciones viajan bien? Un collar cabe en un sobre, una tinaja de 15 kilos bastante menos. La recogida en el taller puede cambiarlo todo.
- ¿Quiénes son hoy tus clientes? ¿Habituales del mercado, turistas de paso, seguidores de Instagram? Siempre se vende primero a quienes ya te conocen.
Apunta tus respuestas en algún sitio. Vuelve a leerlas dentro de seis meses: te dirán si te has desviado hacia un canal que te cuesta más de lo que te aporta.
Vender por internet o en el mercado: lo que cambia de verdad
Vender por internet no sustituye el contacto del taller o del puesto. Es otro oficio, con sus propias reglas. Estas son las principales diferencias:
| En el mercado, en el taller | En línea | |
|---|---|---|
| El cliente | Toca, sopesa, pregunta | Solo ve tus fotos y tus textos |
| El horario | Cuando tú estás | Día y noche, incluso durante la cocción |
| La zona | Tu ciudad, tu región | Todo el país, e incluso más allá |
| La confianza | Tu sonrisa y tu puesto | Las opiniones, el aviso legal, el pago seguro |
| La competencia | Los puestos vecinos | Un clic basta para comparar con otros cien |
| El trabajo extra | Montar el puesto, cobrar | Fotos, fichas de producto, paquetes, mensajes |
| Las reglas | Las de la venta directa | Las de la venta a distancia: 14 días de desistimiento en la UE, condiciones de venta, mediador |
Quédate sobre todo con la primera línea: en internet, tus fotos y tus textos hacen el trabajo de tus manos. Ahí se decide la venta, sea cual sea el canal. Luz natural, un fondo liso y cinco vistas de cada pieza bastan para empezar.
Las 5 formas de vender tus creaciones en internet
No hay un canal bueno, hay una buena combinación. Estas son las cinco grandes familias, con lo que aportan y lo que cuestan:
| Canal | Lo que aporta | Lo que cuesta | ¿Los clientes son tuyos? |
|---|---|---|---|
| Marketplaces (Etsy…) | Visitantes que ya buscan productos hechos a mano | Alrededor del 13 % por venta en Etsy | No |
| Redes sociales | Una comunidad, visibilidad | Gratis, pero mucho tiempo | En parte |
| Tu propia tienda online | Tus reglas, tu fichero de clientes, sin comisión | Una suscripción fija, desde 29,90 € al mes | Sí |
| Google (perfil y productos) | Clientes que buscan cerca de ti | Gratis, o por clic con Google Ads | Sí, si llegan a tu tienda |
| Venta local (recogida, depósito) | Sin paquetes, clientes fieles | Casi nada | Sí |
Veámoslas una por una.
1. Los marketplaces: Etsy y los demás
Un marketplace es un centro comercial en línea: los visitantes vienen por el centro, no por ti. Etsy es el más conocido para lo hecho a mano; también existen Amazon Handmade y marketplaces más pequeños dedicados a los creadores.
Su fuerza: compradores que ya buscan «taza de gres» o «anillo de plata hecho a mano». Su debilidad: una comisión en cada venta, reglas que cambian sin consultarte y clientes que siguen siendo de la plataforma. En Etsy, un pedido de 50 € cuesta unos 6,30 € de gastos a un vendedor establecido en Francia.
Es una forma excelente de empezar o de probar un producto. Para el detalle de los gastos en un año y saber cuándo sale más barata tu propia tienda, lee nuestra alternativa a Etsy para artesanos.
2. Las redes sociales: tu escaparate, no tu caja
Instagram, Facebook, Pinterest, TikTok: las redes sociales son perfectas para mostrar tu trabajo. Las entrañas del taller, una pieza que sale del horno, tus manos cosiendo: es justo lo que a la gente le gusta ver, y lo que ninguna gran marca puede copiar.
En cambio, no gestionan ni el stock, ni las facturas, ni los gastos de envío. Vender solo por mensajes privados es pronto sinónimo de transferencias que comprobar, piezas prometidas a dos personas y noches pegado al móvil. El buen método: la red despierta el deseo, la tienda cobra. Cada publicación lleva a la ficha del producto, donde el cliente paga de forma segura.
En Francia, las tiendas de Facebook e Instagram son escaparates: el cliente ve el producto en la aplicación y termina la compra en tu web.
123Ventes: productos ilimitados, pago con tarjeta y PayPal, Colissimo, Mondial Relay o recogida en el taller. 29,90 € al mes, prueba gratuita sin límite de tiempo.
3. Tu propia tienda online: donde el cliente pasa a ser tuyo
Tu tienda es tu taller con escaparate a la calle: tu nombre de dominio, tus colores, tus precios y, sobre todo, tu fichero de clientes. Cuando sacas una nueva colección, puedes avisar a quienes ya te han comprado, sin pagar a una plataforma para que te muestre ante ellos.
La contrapartida: nadie pasa por delante por casualidad. Los visitantes los traes tú, con tus redes sociales, tus tarjetas, tus etiquetas, tu puesto y Google. Por eso la tienda funciona tan bien junto con los demás canales: es el lugar al que todos llevan.
Lo mínimo que necesitas: fichas de producto cuidadas, un pago seguro, modos de entrega adecuados, condiciones de venta y aviso legal. Para ver cómo funciona en tu oficio, consulta nuestras páginas para creadores de joyas, alfareros y ceramistas o todos los oficios, y nuestra guía completa para crear una tienda online.

4. Google: que te encuentren quienes buscan
Cuando alguien escribe «ceramista Pau» o «jabón artesanal de leche de burra», ya tiene ganas de comprar. Hay tres puertas de entrada, dos de ellas gratuitas:
- El perfil de empresa de Google (Google Business Profile): tu taller en Google Maps, con horario, fotos, opiniones y el enlace a tu tienda. Gratis, y a menudo el primer contacto de un cliente local.
- Las fichas de producto gratuitas: con una cuenta de Google Merchant Center, tus productos pueden aparecer gratis en la pestaña Shopping y en Google Imágenes. Google sabe leer el precio y la disponibilidad indicados en tus fichas de producto.
- Google Ads: anuncios de pago por clic, útiles para acelerar, siempre que estén bien configurados: un presupuesto diario pequeño, palabras clave precisas y cada anuncio llevando al producto adecuado.
Y, por supuesto, el posicionamiento natural, que se construye ficha a ficha: consulta el SEO de tu tienda online.
5. La venta local: el canal olvidado
Vender por internet no significa enviarlo todo. Muchos artesanos hacen buena parte de sus ventas en línea con clientes… que viven a veinte minutos. El cliente pide y paga en línea, y luego pasa por el taller o el mercado: sin caja, sin roturas y, a menudo, con una pieza más comprada allí mismo.
Súmale el depósito en una tienda vecina, los mercados de creadores y las jornadas de puertas abiertas: la tienda online se convierte en un catálogo permanente entre dos encuentros. La recogida en el taller y la entrega local se explican en nuestra página de modos de entrega.
¿Qué combinación según tu situación?
- Empiezas y nadie te conoce: un marketplace para que te descubran y una cuenta de Instagram para mostrar el taller. Abre tu propia tienda en cuanto vuelvan los primeros clientes.
- Ya vas a los mercados: tu propia tienda primero. Tus clientes te buscan por tu nombre: no los mandes a una plataforma que se queda el 13 %. Una tarjeta con la dirección de la tienda en cada bolsa, y listo.
- Tienes un taller-tienda: la tienda online con recogida in situ, un perfil de Google cuidado y un boletín para tus habituales.
- Vendes productos de consumo (jabones, velas, miel, cosméticos): tu tienda ante todo, porque tus clientes vuelven y cada pedido sin comisión cuenta.
Dos canales bien llevados valen más que cinco abandonados. Elige uno que te dé a conocer y otro que te haga conservar a tus clientes, y no pases al siguiente hasta que los dos funcionen.
Precio, fotos, ley: las tres tareas comunes a todos los canales
Sea cual sea el canal, siempre vuelven tres temas:
- El precio: debe cubrir los materiales, tu tiempo, tus gastos fijos, las posibles comisiones y tus cotizaciones. Calcúlalo por pieza antes de elegir un canal, no después.
- Las fotos: luz natural, fondo liso, cinco vistas por pieza. Tu móvil es suficiente.
- Las obligaciones: estatus, aviso legal, condiciones de venta, derecho de desistimiento, garantías, mediador. Nuestra página sobre el coste real de una tienda online recoge también los gastos que se suelen olvidar.
Vender tus creaciones con regularidad, aunque sea por internet y «para redondear el mes», es una actividad profesional: en Francia hace falta un estatus, a menudo el de microempresario (micro-entrepreneur). En caso de duda, la cámara de oficios y artesanía de tu departamento (chambre de métiers et de l’artisanat) te asesora gratis.
Tu plan para el primer mes
- Semana 1: elige diez piezas, fotografíalas en el mismo sitio y calcula su precio.
- Semana 2: abre tu tienda o tu cuenta en un marketplace, redacta las fichas, configura el pago y la entrega.
- Semana 3: crea o completa tu perfil de Google y tu cuenta de Instagram, con el enlace a la tienda.
- Semana 4: avisa a tus clientes actuales (mercado, taller, entorno), mete una tarjeta en cada paquete y apunta de dónde vienen los primeros pedidos.
Las primeras ventas casi siempre vienen de gente que ya te conoce. Es normal, y es una excelente noticia: serán ellos quienes hablen de ti. Para atraer más visitas, lee nuestros consejos para que Google encuentre tu tienda.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor web para vender tus creaciones?
No hay una sola. Etsy es práctico para que te descubran, pero se queda con alrededor del 13 % de cada venta. Tu propia tienda cuesta una suscripción fija y tus clientes siguen siendo tuyos. A la mayoría de los artesanos les conviene combinar ambas, con Instagram o Facebook como escaparate.
¿Se pueden vender creaciones por internet sin estatus profesional?
Una venta ocasional de objetos personales, sí. Pero en cuanto fabricas para vender de forma regular, es una actividad profesional: en Francia hay que declarar una empresa, a menudo como microempresario. La cámara de oficios de tu departamento puede asesorarte.
¿Cuánto cuesta una tienda online para un artesano?
Con 123Ventes, 29,90 € al mes o 319,90 € al año, alojamiento incluido y sin comisión sobre tus ventas. A eso se suman las comisiones del medio de pago, alrededor de 1 € por 50 € pagados con tarjeta, y el nombre de dominio si lo quieres.
¿Se puede vender directamente en Instagram o Facebook?
En Francia, las tiendas de Facebook e Instagram sirven sobre todo de escaparate: el cliente ve el producto en la aplicación y termina la compra en tu web. Necesitas, por tanto, una tienda online para cobrar.
¿Cuánto tiempo hay que dedicar a la venta por internet?
Cuenta dos o tres horas a la semana para una actividad pequeña: añadir productos, responder mensajes, preparar paquetes, publicar en una red social. El arranque exige más, sobre todo para las fotos y las fichas.
Conclusión
Para vender tus creaciones por internet, no hace falta estar en todas partes. Un canal para que te descubran, un canal para conservar a tus clientes y buenas fotos que hagan el trabajo de tus manos. Lo demás llegará con las primeras ventas.
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